SILENCIO
Ma. Eugenia Rodríguez Gaitán
Espejos de agua profunda, abisales llamas, centellas obscuras
silueta de mujer enclaustrada en una caracola
arcaico rito deambula el camino perpetuo del lloroso cirio
¿A qué temen los muros de ocultas miradas?
Piel de mujer lapidada alimento de fronteras sin cordura
¿Qué tremor craquela los siglos estremecidos por la costumbre?
Hermana mía, hermana. ¿Qué oráculo nos dará la respuesta?
Antes que arranquen la raíz de tu alma, o con trozos de vidrio cercenen tus sensaciones
antes que tus brazos queden deshechos en orquídeas moradas.
Hermana, humedece tu lengua, resguarda tu vientre universal de atizados hierros.
Mientras en el cruce de lo sensato, el polvo gime y vomita sus fantasmas
|